2 may 2010

Escribir por escribir



A veces, uno tiene ganas de escribir, sin saber sobre qué escribir. Escribir por el simple hecho de que las palabras de la mente no se las lleve el viento. Hacerlo por escuchar el cálido sonido de las teclas, por armar frases en una pantalla, por decir en el papel electrónico lo que uno piensa, sin pensar lo que se dice, o tipea.

O quizá, por no perder la costumbre. Para algunos, escribir es como una necesidad. Algo que nace en las entrañas, algo que casi no se puede controlar. Me he visto en la premura de buscar un espacio donde escribir. Lo he hecho desde en pequeñas hojas de cuaderno de colegio hasta en la clásica y muy mañoseada servilleta.

Es que a veces es imperiosa la necesidad de apuntar las ideas. Creo que es tan fuerte que ya me acostumbré a llevar un cuaderno con frases que rescato de la vida diaria. Esas frases que apenas las lees o las escuchas se te dibujan entrecomilladas en la cabeza. Y suelo encontrarlas casi en todos los libros que llegan a mis manos.

No sé porqué, pero debo confesar que en muchas ocasiones no recuerdo el final de algunos libros. Pero sí tengo siempre presente la razón por la que los leí, la manera en que llegaron a mis manos y aquellas frases que más me impactaron.

Recuerdo con especial cariño una oración pagana de los antiguos mexicanos que encontré en un libro de Laura Esquivel. Es tan interesante que la llevo en mi agenda siempre, para aquellos instantes en los que necesito pisar tierra y sentir oxígeno, por más que me encuentre en la nebulosa de la ciudad. Aquí las comparto con ustedes, escasos lectores. A ver qué significado le encuentra cada uno.

"Que la tierra se una a la planta de tu pie y te mantenga firme, que sostenga tu cuerpo cuando éste pierda el equilibrio. Que el viento refresque tu oído y te dé a toda hora la respuesta que cure todo aquello que tu angustia invente. Que el fuego alimente tu mirada y purifique los alimentos que nutrirán tu alma. Que la lluvia sea tu aliada, que te entrefue sus caricias, que limpie tu cuerpo y tu mente de todo aquello que no le pertenece."

29 abr 2010

En la tele


Llego a casa a buscar un buen café pasado y un cigarro. Me lo merezco. Me lo merezco por ser parte de este loco mundo que algunos llaman el maravilloso mundo de la televisión.

Cuando caminaba de regreso de la universidad pensando a qué me gustaría dedicarme, siempre manejaba varias posiblidades, pero la más remota era dedicarme a la pantalla chica. No me arrepiento de empezar por este medio. 

Ahora, cada vez que vuelvo del canal, se me ocurren tantas historias sobre las que escribir. Muchas cosas que se desconocen de este submundo y muchas anécdotas que me pasan trabajando día a día en el equipo de prensa de uno de los canales con menos rating de la parrilla. 

Muchos me han dicho que he tenido suerte de iniciarme en la tele tan joven y aparecer de buenas a primeras en la pantalla de sus televisores. En fin. Este trabajo me cayó como anillo al dedo porque además de necesitarlo, me hacía falta esa dosis de buenas oportunidades. Hoy quizá ya me he ganado un pequeño espacio en el canal y llegar todas las tardes a trabajar no se me hace para nada pesado.

Pero de eso no se trata este post. Con él tengo la intención de anunciar que de vez en cuando, y probablemente con frecuencia, escribiré sobre el lado oscuro de la tele, sobre las cosas graciosas que pasan en la redacción y sobre lo extraño pero nada extraordinario que se siente verme promocionando un noticiero en la pantalla de mi plasma. 

Así se empieza, señores, en el periodismo.

23 abr 2010

Yo no dio a mi jefa

Hoy fue mi último día como conductora de un noticiero que me chantaron por falta de gente. Desde el lunes, regreso a mis avances del día y a mi rutina de trabajo normal. Pero regreso más que satisfecha, regreso feliz.

Feliz porque afronté un nuevo reto sin miedo y recibí buenas críticas. Feliz porque en esta nueva etapa, primera etapa en el mundo de las pantallas, he conocido gente que se merece mis aplausos.

Hoy voy a hablar de mi jefa. Mucha gente tiene constantes problemas con sus jefes directos. Que si son autoritarios, que si no saben tratar a la gente, que si son ineptos para su cargo. En mi corta vida laboral nunca he tenido una jefa como la que tengo ahora: una jefa digna de que todos se saquen el sombrero por ella.

Y eso que las jefas mujeres suelen ser problématicas para su subordinadas del mismo género. La mía escapa de todos los malos adjetivos. Escribo esto porque es una mujer que saca la cara por su equipo. Una mujer de armas tomar y una muy graciosa compañera de trabajo. Sabe perfectamente cómo y cuándo presionarte y sabe cómo defenderte si es necesario.

En un rato más brindaré por una mejora en mi trabajo, pero también brindaré por ella, porque sin su apoyo no la tendría. Y porque disfruto escuchar de su pequeña boca esa palabra que la caracteriza: Ubicate Tifany!

Finalmente en una chamba puedo decir que me siento ubicada.

Para desentonar un poco, les dejo este video ridículo de una cantante mexicana que se hace llamar Amandititita. Un himno muy estúpido para todos los que odien a sus jefes. Los efectos del video son de otra época.


Aquí dos enlaces por si tienen curiosidad sobre esta peculiar cantante:
Artículo en diario La Jornada de México
http://es.wikipedia.org/wiki/Amandititita

17 abr 2010

Un minuto de respiro

Cuesta mucho a veces tomarse un minuto de respiro cuando uno tiene una vida agitada, llena de correteos, saltos, horarios por cumplir y fechas límite.

Dentro de las entrevistas que estoy haciendo para mi tesis, me topé con un conocido blogger peruano, que me dijo que muchos blog son una suerte de catarsis para sus autores. Así es. 

Esta catarsis es por los minutos que dejo pasar. Por aquellos que a veces no valoramos, esos que son solo nuestros. Esos que compartirmos con la soledad de la almohada, con un vaso de agua y con el humo de un cigarro.

Suelo pensar que esta premura acabará cuando en pocos meses, acabe esta investigación que devora con naturalidad mi tiempo libre. Pero me conozco, sé que cuando termine con ella, empezaré una nueva empresa en mi vida. Quizá me abocaré a otro idioma. Quizá a otra especialidad. Quizá a algún otro pasatiempo a parte del gimansio, a parte de la equitación.
Es probable que vuelva a mirar con curiosidad mi biblioteca y decida devorar esos libros que llegaron en una maleta hace un par de meses y que todavía no he tenido la dicha de disfrutar. Pero lo más probable es que más actividades embriaguen mis días y se conviertan en parte de mi nueva rutina.

Cuando estaba en la universidad, decía que lo mejor de trabajar era que nunca llevabas tareas para la casa. 
En fin, eso por hoy, y porque hace tiempo que no alimentaba este espacio de desfogue, de autoconocimiento.


12 mar 2010

Algunas reflexiones de quincena

Este es el último ron de la noche que viene acompañado de algunas reflexiones...

- Hace tiempo que no escribo en este blog porque finalmente estoy ejerciendo mi carrera.
- Siempre es una mierda empezar algo nuevo y ser la nueva.
- Cada día me pregunto porqué será que las vacas se olvidan cuando fueron ternera. Lo peor de todo es que con los años estas vacas gordas no solo se olvidan sus inicios, sino que terminan haciendo asaditos de ternera.
- Todos tenemos una patinada alguna vez, pero a la gente le encanta meter barro sin dar chance alguna.
- Seguro la otra semana me toca ver algún muerto.
- Definitivamente soy un ratón de biblioteca.
- Pero un ratón que se sienta a avanzar su tesis con un par de vasitos de ron para alegrar el viernes y darme ánimos.
- Increíblemente estoy dejando de fumar y no me cuesta. Aunque ahora tengo un cigarrito en la mano por puro gusto.
- Extraño con locura sentarme en la tranquilidad de un bar o restaurante a conversar sin ver el reloj.
- En dos meses no me ha faltado el dinero. (increiblemente)
- Y eso que tuve que pagar una fuerte cantidad por esta investigación que me tomará medio año.
- Pero no me arrepiento y la tesis no se me hace una carga.
- Es completamente cierto que el Perú tiene los taxistas más instruidos del mundo.
- El de hoy sabía cosas que ni siquiera algunos de mis profesores son capaces de comentar.
- Después de mucho tiempo hoy logré entrar a una iglesia sin asquearme.
- No me es raro ya no ser universitaria.
- Sé que a partir de la otra semana vendrán nuevos retos...

Pero todos tenemos que afrontar cosas nuevas alguna vez, ¿verdad?
Y mucho mejor si te encuentras en la calle con alguien que te recuerda que algún día serás grande... algún día.

12 feb 2010

Ese detalle de hoy


Caminaba por el pasillo de las islas de edición del canal cuando uno de los señores de seguridad se me acerca.

- Estefany, - me dice – justo te estaba buscando.
- ¿A mí? – pregunto incrédula mientras veía con atención lo que traía él entre manos.
- Sí, acaba de llegar esto a recepción – y me entrega una caja de Rosatel.
- ¿Para mí?, debe estar bromeando.
- Sí. Es para ti. No nos dijeron de quién era pero adentro debe tener una tarjeta. – me dijo como si conociera a la perfección el sistema.

Abrí la caja y una sonrisa acabó con mi día gris.

- Si es para usted, ¿verdad? – preguntó al ver mi rostro.

Y asentí con la cabeza.

Nunca me habías enviado rosas. Y últimamente solías olvidar esa fecha en la que cumplimos un mes más de estar juntos. Pero hoy, hoy decidiste alegrar mi día. Y sí que lo conseguiste.

Casi siempre creo que estamos conectados mentalmente. Quizá sabías que era el día indicado para sorprenderme de esa manera. Y todo porque sabías que hoy estaría triste por la partida de mi mamá. Y quizá porque era 12. Y quizá porque era tu manera de agasajarme por este nuevo trabajo. O de repente no se te ocurrieron todas estas razones y como dice tu tarjeta, simplemente querías pedirme que me quedara siempre a tu lado.

Fuera como fuera, me sorprendiste en el trabajo y generaste la envidia sana de algunas compañeras y las burlas cariñosas de los chicos con los que trabajo. Pero sobretodo, hiciste que mi día cambiara por completo y me diste una razón más para seguir sintiendo ese palpitar fuerte que recorre mi cuerpo cuando pienso en ti, cuando te veo.

Lees mi mente, vida mía. Y no tienes idea de lo feliz que me hace eso.

Buen viaje madre mía


Hoy se acabaron sus vacaciones. Después de un mes de volver a dormir a su lado y aunque siempre es difícil tenerla como compañía en la cama, estos días no pudieron haber sido mejores. 

Los reencuentros son siempre prometedores. Están llenos de largas conversaciones, risas y complicidades. Y así fue. Esa relación madre-hija tipo Gilmore Girls que siempre tuve en mente, eso viví estos últimos días, estos últimos días y los últimos meses que viví con ella.

Las despedidas son demasiado tristes. Pero también prometedoras. Están llenas de lágrimas, pero también de planes, planes de nuevos reencuentros y deseos de días mejores. 

Quizá la madurez nos hizo ser como somos la una con la otra. Y definitivamente su empeño me hizo ser a imagen y semejanza suya. “Mejorada y aumentada,” como ella misma lo diría. Esa fuerza que a veces siento desvanecerse y que a veces siento correr por mis venas, esa fuerza que no me detiene, esa la tengo por ella. Esa fuerza que sin querer hizo que estuviera a mi lado en esta nueva etapa de mi vida, y que hará que en cada momento importante esté también presente, aunque en ocasiones mirando de lejos, pero siempre presente. 

Hoy mi madre volvió al lugar donde vive, a sus amigos internacionales que gracias a Dios la acompañan y a su trabajo como excelente enfermera. Hoy nos despedimos con agüita en los ojos pero con el corazón lleno de energías. Ambas nos recargamos para seguir cada una su sendero. Y ahora tenemos que seguir creciendo.