3 may 2010

Arrugas... ¿ah?


Después de tres meses de trabajo, llegó un día en que desperté con un par de líneas que antes no tenia. Era innegable: me habían salido dos grandes bolsas en los ojos que acompañaban a mis negras ojeras. Pero no venían solas, porque el paquete es completo: descubrí que cada una de ellas tenía un par de arrugas que dificilmente pasaban desapercibidas.

¿Arrugas a los 20 y tantos?

Llegué al trabajo a conversar con mi jefa y le dije que por la culpa de su jefe y del inepto que tenemos de director de cámaras (mejor dicho ponchador-machuca-botones), me habían aparecido tamañas líneas. Mi cara ya no era la misma y ella se echó a reir.

La tesis, el trabajo, el gimansio y hasta el maquillaje que todos los días debe impregnarse en mi rostro, han ayudado a que empiece a preocuparme por cosas que antes se me hacían inconcebibles. Cremas, tratamientos de belleza, exfoliación y cuanta cosa extraña se les ocurra para arreglar la piel pasaron por mi cabeza.

Mi maquilladora, como buena profesional, intenta arreglar todo lo que malogra, y por ello vende los productos de todos los catálogos habidos y por haber. Así fue que encontré una sección de cremas preventivas para jóvenes de 20 años a más. Y sin dudarlo, me pedí una de las sustancias que allí se promocionaban. Claro, pensando que seguro mi mamá hizo lo propio a los 35 y mi abuela nunca lo hizo, o quizá sí pero ella se hidrataba sus ya aparecidas y suaves arrugas con Heno de Pravia; la situación era otra.

Abro la caja de mi primera crema antiarrugas y me encuentro con un folleto de instrucciones que sentencia lo siguiente: a los 20 años, nuestra piel luce fresca, joven, suave, con un color parejo. Sin embargo, en esta etapa también muestra inicios de deshidratación y se torna más frágil y desprotegida. (...) y se vuelve más vulnerable a los factores externos e internos, como el medio ambiente y el estrés, que favorecen la formación de radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro de la piel.  

¿Qué? ¿Por qué esos radicales andan libres? ¿Quién dijo algo sobre envejecimiento PREMATURO?

En fin, es este mundo apurado y la suma de las raras exigencias de la televisión lo que me impulsó a hacerlo. Recién hoy, que se me entregó mi pedido, me doy cuenta de lo que significa: Una vida de esclavitud y dependecia hacia cuanta crema exista. Lo único que pienso es que ojalá valga la pena y que en unos años, la gente me pregunte en qué me conservo.

Aquí un video para que vean que las arrugas, como el genio y la personalidad, también se heredan.

2 may 2010

Escribir por escribir



A veces, uno tiene ganas de escribir, sin saber sobre qué escribir. Escribir por el simple hecho de que las palabras de la mente no se las lleve el viento. Hacerlo por escuchar el cálido sonido de las teclas, por armar frases en una pantalla, por decir en el papel electrónico lo que uno piensa, sin pensar lo que se dice, o tipea.

O quizá, por no perder la costumbre. Para algunos, escribir es como una necesidad. Algo que nace en las entrañas, algo que casi no se puede controlar. Me he visto en la premura de buscar un espacio donde escribir. Lo he hecho desde en pequeñas hojas de cuaderno de colegio hasta en la clásica y muy mañoseada servilleta.

Es que a veces es imperiosa la necesidad de apuntar las ideas. Creo que es tan fuerte que ya me acostumbré a llevar un cuaderno con frases que rescato de la vida diaria. Esas frases que apenas las lees o las escuchas se te dibujan entrecomilladas en la cabeza. Y suelo encontrarlas casi en todos los libros que llegan a mis manos.

No sé porqué, pero debo confesar que en muchas ocasiones no recuerdo el final de algunos libros. Pero sí tengo siempre presente la razón por la que los leí, la manera en que llegaron a mis manos y aquellas frases que más me impactaron.

Recuerdo con especial cariño una oración pagana de los antiguos mexicanos que encontré en un libro de Laura Esquivel. Es tan interesante que la llevo en mi agenda siempre, para aquellos instantes en los que necesito pisar tierra y sentir oxígeno, por más que me encuentre en la nebulosa de la ciudad. Aquí las comparto con ustedes, escasos lectores. A ver qué significado le encuentra cada uno.

"Que la tierra se una a la planta de tu pie y te mantenga firme, que sostenga tu cuerpo cuando éste pierda el equilibrio. Que el viento refresque tu oído y te dé a toda hora la respuesta que cure todo aquello que tu angustia invente. Que el fuego alimente tu mirada y purifique los alimentos que nutrirán tu alma. Que la lluvia sea tu aliada, que te entrefue sus caricias, que limpie tu cuerpo y tu mente de todo aquello que no le pertenece."