Este es el último ron de la noche que viene acompañado de algunas reflexiones...
- Hace tiempo que no escribo en este blog porque finalmente estoy ejerciendo mi carrera.
- Siempre es una mierda empezar algo nuevo y ser la nueva.
- Cada día me pregunto porqué será que las vacas se olvidan cuando fueron ternera. Lo peor de todo es que con los años estas vacas gordas no solo se olvidan sus inicios, sino que terminan haciendo asaditos de ternera.
- Todos tenemos una patinada alguna vez, pero a la gente le encanta meter barro sin dar chance alguna.
- Seguro la otra semana me toca ver algún muerto.
- Definitivamente soy un ratón de biblioteca.
- Pero un ratón que se sienta a avanzar su tesis con un par de vasitos de ron para alegrar el viernes y darme ánimos.
- Increíblemente estoy dejando de fumar y no me cuesta. Aunque ahora tengo un cigarrito en la mano por puro gusto.
- Extraño con locura sentarme en la tranquilidad de un bar o restaurante a conversar sin ver el reloj.
- En dos meses no me ha faltado el dinero. (increiblemente)
- Y eso que tuve que pagar una fuerte cantidad por esta investigación que me tomará medio año.
- Pero no me arrepiento y la tesis no se me hace una carga.
- Es completamente cierto que el Perú tiene los taxistas más instruidos del mundo.
- El de hoy sabía cosas que ni siquiera algunos de mis profesores son capaces de comentar.
- Después de mucho tiempo hoy logré entrar a una iglesia sin asquearme.
- No me es raro ya no ser universitaria.
- Sé que a partir de la otra semana vendrán nuevos retos...
Pero todos tenemos que afrontar cosas nuevas alguna vez, ¿verdad?
Y mucho mejor si te encuentras en la calle con alguien que te recuerda que algún día serás grande... algún día.
12 mar 2010
12 feb 2010
Ese detalle de hoy
Caminaba por el pasillo de las islas de edición del canal cuando uno de los señores de seguridad se me acerca.
- Estefany, - me dice – justo te estaba buscando.
- ¿A mí? – pregunto incrédula mientras veía con atención lo que traía él entre manos.
- Sí, acaba de llegar esto a recepción – y me entrega una caja de Rosatel.
- ¿Para mí?, debe estar bromeando.
- Sí. Es para ti. No nos dijeron de quién era pero adentro debe tener una tarjeta. – me dijo como si conociera a la perfección el sistema.
Abrí la caja y una sonrisa acabó con mi día gris.
- Si es para usted, ¿verdad? – preguntó al ver mi rostro.
Y asentí con la cabeza.
Nunca me habías enviado rosas. Y últimamente solías olvidar esa fecha en la que cumplimos un mes más de estar juntos. Pero hoy, hoy decidiste alegrar mi día. Y sí que lo conseguiste.
Casi siempre creo que estamos conectados mentalmente. Quizá sabías que era el día indicado para sorprenderme de esa manera. Y todo porque sabías que hoy estaría triste por la partida de mi mamá. Y quizá porque era 12. Y quizá porque era tu manera de agasajarme por este nuevo trabajo. O de repente no se te ocurrieron todas estas razones y como dice tu tarjeta, simplemente querías pedirme que me quedara siempre a tu lado.
Fuera como fuera, me sorprendiste en el trabajo y generaste la envidia sana de algunas compañeras y las burlas cariñosas de los chicos con los que trabajo. Pero sobretodo, hiciste que mi día cambiara por completo y me diste una razón más para seguir sintiendo ese palpitar fuerte que recorre mi cuerpo cuando pienso en ti, cuando te veo.
Lees mi mente, vida mía. Y no tienes idea de lo feliz que me hace eso.
Buen viaje madre mía
Hoy se acabaron sus vacaciones. Después de un mes de volver a dormir a su lado y aunque siempre es difícil tenerla como compañía en la cama, estos días no pudieron haber sido mejores.
Los reencuentros son siempre prometedores. Están llenos de largas conversaciones, risas y complicidades. Y así fue. Esa relación madre-hija tipo Gilmore Girls que siempre tuve en mente, eso viví estos últimos días, estos últimos días y los últimos meses que viví con ella.
Las despedidas son demasiado tristes. Pero también prometedoras. Están llenas de lágrimas, pero también de planes, planes de nuevos reencuentros y deseos de días mejores.
Quizá la madurez nos hizo ser como somos la una con la otra. Y definitivamente su empeño me hizo ser a imagen y semejanza suya. “Mejorada y aumentada,” como ella misma lo diría. Esa fuerza que a veces siento desvanecerse y que a veces siento correr por mis venas, esa fuerza que no me detiene, esa la tengo por ella. Esa fuerza que sin querer hizo que estuviera a mi lado en esta nueva etapa de mi vida, y que hará que en cada momento importante esté también presente, aunque en ocasiones mirando de lejos, pero siempre presente.
Hoy mi madre volvió al lugar donde vive, a sus amigos internacionales que gracias a Dios la acompañan y a su trabajo como excelente enfermera. Hoy nos despedimos con agüita en los ojos pero con el corazón lleno de energías. Ambas nos recargamos para seguir cada una su sendero. Y ahora tenemos que seguir creciendo.
28 ene 2010
Empezando a ser periodista
¿Por qué será que sentimos miedo frente a experiencias nuevas por más que estas sean las oportunidades que tanto veníamos esperando? Hoy me toca escribir sobre el miedo, pero no sobre ese que paraliza, no sobre el miedo al fracaso, no sobre el miedo a lo externo. Sino sobre ese miedo extraño que lleva grandes porciones de inquietud, dudas y fuerte expectación. Ese miedo al que nos enfrentamos cuando empezamos una nueva empresa.
Como cuando somos niños y vamos al primer día de escuela, como cuando ya hemos crecido y entramos por primera vez a un aula universitaria, como cuando entramos a laborar en un lugar donde realmente nos importa desempeñarnos bien.
Es como una especie de enamoramiento. Uno tiene sueños e ilusiones que se hacen presentes en el estómago, que te buscan cuando duermes, que se elevan a su máxima potencia cuando cruzas esa puerta y te encuentras frente a frente con tus nuevas obligaciones.
Hace unas semanas uno de mis colegas y entrañable amigo de la universidad twiteaba sobre su primer día en un medio: “este día es como si fuera el primero en el cole cuando eres el nuevo del lonsa. Muchos cambios, sé que serán buenos.” Y no puedo más que concordar con él.
Ojalá para todos los cambios sean buenos. Ojalá el miedo nunca nos paralice y sepamos aplicar lo que durante cinco años nos machacaron en el cerebro. Hoy invoco a mis maestros de tele: al loquito del profe Velásquez, al exigente de Víctor Navarrete; a mis profes chilenos: a Gustavo por los reportajes y pases en cámara y al “chico” Castillo por joder 4 meses con los programas. Que sus datos me acompañen hasta que pueda caminar sola.
21 ene 2010
De vuelta en Perú
Cuando llegas de viaje, después de meses, quizá años, no existe cosa más grata que recibir saludos de amigos olvidados y personas que normalmente no tendrían porque recordar tu nombre.
Quienes vienen de vacaciones al país que los vio crecer parecen tener la agenda copada de deudas con compatriotas, visitas al médico y copiosas comidas en aquellos restaurantes cuya sazón se extraña en tierras lejanas.
Recargar energías con la energía de tu gente, de tu país; con los abrazos y los besos que se perdieron en la distancia; con las sonrisas y las conversaciones que quedaron a medias. Por esos minutos preciosos que disfruto al lado de mi madre, últimamente me dedico a ser sólo hija, ¡Y qué feliz soy!
7 ene 2010
Déjame dormir!
Escucho el segundero del reloj, inquisidor, casi demoniaco. Por más que todavía la noche no ha llegado a todos los rincones de la ciudad recuerdo que hace unas horas recosté mi cabeza en la deforme almohada e intenté descansar. Pero hay algo que no me deja. Algo que podría definir como ansiedad.
Salí a fumar ese último cigarro que estuve evitando toda la noche y a probar si un poco de anís con gotas de pisco podría devolverme el sueño. Pero nada. Todo indica que esta noche la ansiedad terminó por anidarse en mi cuerpo y no piensa salir hasta nuevo aviso.
Cuando niña, solía ocurrirme lo mismo pero en menor intensidad aquellas veces en que tenía un paseo escolar o las pocas ocasiones en que mi familia decidía emprender un viaje. Expectante a lo que me tocaría vivir al amanecer, me costaba montones entregarme a los brazos de Morfeo. Pero nunca tanto como hoy.
Ni cuando tuve que tomar un avión, ni cuando tenía un primer día de trabajo. Nunca había sentido tanta ansiedad acumulada. Y la siento fuerte, en mi pecho, en el estómago, hasta en todas mis cortas extremidades.
Estoy ansiosa y sé que la enfermedad me durará por lo menos hasta el lunes que se aproxima.
¿Por qué nuestro organismo resulta ser tan débil ante tanta emoción acumulada? Por más que lo que venga no sea nada negativo, de igual forma el cuerpo reacciona frente a diversos estímulos. No me vendría mal poder saltarme la línea de tiempo y despertar en el tan esperado lunes 11 de enero. Aunque sé que no cuento con un De Lorean y que lo único que me queda es hacer tripas corazón y aceptar esta ansiedad como los previos de un buen brindis, un buen brindis de bienvenida.
4 ene 2010
Esos brindis por el año viejo
Se acabó el 2009 y ya ha empezado un nuevo año. ¿Cuál es el motivo para que celebremos un simple cambio de día y programemos siempre pasarla de lo mejor?
Desde chica he participado en todas las cábalas que se puedan imaginar. Desde las comunes uvas, los calzones amarillos y las odiadas lentejas, hasta el ritual más extraño de encerrarse en un círculo de 12 velas e ir prendiendo una a una minutos a antes de las 12. Se podría decir que he hecho de todo en cuanto a esotéricos intentos por asegurar el año venidero.
Hubo una vez en la que escuché por televisión a una de esas seudo-brujas decir que para conseguir pareja, la primera persona que debía saludar por año nuevo debía ser del sexo opuesto. Ese año, mi hermano y yo calculamos pararnos juntos para saludarnos primero y nos dimos un fuerte abrazo deseando que ambos encontráramos alguien a quien visitar los fines de semana. Y así fue: los dos tuvimos relaciones relativamente largas.
Pero no creo que haya sido la cábala. La energía, el poder de la mente y las fuerzas con que uno le desea el bien a los demás hicieron que ambos pidiéramos por el otro y por ende se nos cumpliera a cada uno.
Cuando me tocó recibir el 2009, estaba tan relajada que olvidé por completo las características cábalas que acostumbraba ver en mi familia. Fuera de todo pronóstico, este terminó siendo un buen año con un segundo semestre inesperado. Aunque ahora me he impuesto una nueva costumbre para cada año o para cada vez que aspire algo nuevo y aquí la comparto:
En un papel deben pegar todo aquello que quisieran para el año entrante. Por ejemplo: un avión si quieren viajar, un birrete si se quieren graduar, una pareja feliz si quieren encontrar a su ser de otro planeta, un maletín de oficina si quieren encontrar trabajo, qué se yo. Peguen cosas que solo ustedes entiendan y coloquen esa hoja en un lugar donde la puedan ver todos los días. Mentalicen buenos momentos para ustedes y finalmente enciendan una vela por aquellos que aman, para que también puedan cumplir sus propios deseos. El universo y quien lo comanda se encargarán de ayudarlos en el camino.
Este año sin querer terminé mis celebraciones frente al Señor de Luren. Para que acompañe nuestro andar, el mío y el tuyo.
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